
El CD Alavés y su ex jefe de prensa, Íñigo Santamaría, dado de baja laboral el 30 de junio de 2006, llevaron al Juzgado de lo Social número 1 de Vitoria el acuerdo por el que evitaron el juicio fijado, un acto de conciliación de última hora que tiene carácter de sentencia y condena a la entidad deportiva a indemnizar a su antiguo trabajador por "despido improcedente".
El Alavés, que admite su error administrativo al conceder la baja a Santamaría y ocupar su plaza con otra persona al día siguiente, en contra de la legislación vigente, se obliga a abonarle una indemnización por el despido, los salarios de tramitación, desde el 1 de julio hasta la fecha, y una compensación por los dieciséis días de vacaciones que tenía pendientes de disfrutar.
En suma, el club de Mendizorroza se compromete a pagar a su trabajador despedido un dinero equivalente al abono de casi nueve mensualidades, como si Íñigo Santamaría las hubiera trabajado. El Alavés, que forzó el acuerdo para evitar un juicio que temía perder, sólo puso una condición, desembolsar el pago de la sentencia en seis plazos.

