La presentación por parte de la comisaria europea Viviane Reding del último informe de la Comisión Europea sobre las Telecomunicaciones, acto que aprovechó para atacar directamente a España de falta de competencia en el mercado de telefonía móvil, y de que nuestros precios son los más altos de toda Europa, ha causado un gran revuelo en el sector en nuestro país.El secretario de Estado de Telecomunicaciones, Francisco Ros, ha afirmado que los datos sobre España incluidos en el informe no se corresponden con las declaraciones de la comisaria, a la que acusó de "tergiversarlos".
Ros se refirió al informe de telecomunicaciones en Europa, que dice que "la competencia en el mercado de servicios móviles en España es muy grande, siendo la portabilidad y el hecho de que están presentes los tres principales operadores europeos en España las razones que explican este comportamiento competitivo".
Añadió que también hay contradicciones importantes a la hora de analizar los precios entre lo que dice la comisaria y el informe, ya que los precios medios en España, si bien están dos céntimos por encima de la media, no son los más caros, pues son superados por ocho países, entre ellos, Reino Unido, Bélgica, Holanda, Luxemburgo y Dinamarca.
El secretario de Estado también afirmó que no se tienen en cuenta la subvenciones de terminales y que el propio informe dice que España lidera la introducción de los móviles más sofisticados y avanzados.
Sobre la penetración de la banda ancha señaló que la comisaria "se vuelve a equivocar" al decir que es la más baja de Europa y que, no obstante, en el informe sólo se considera el ADSL cuando en España se accede también a banda ancha por cable modem, satélite y móvil, lo que suma una cobertura del 99 por ciento, la más alta de Europa.
Hizo hincapié en que el informe recoge que España es líder en banda ancha móvil con una penetración del 25,9 % frente al 13 % de Europa, mientras que la comisaria dice que es la más baja tomando como dato el acceso por datacard, del 2,5 %, que casi no se utiliza en España.
Para Ros la posición de la comisaria "es fruto de la frustración", ya que sus propuestas no están siendo aprobadas en Europa y puso como prueba el escaso apoyo a su iniciativa de precios de Interconexión, así como el rechazo unánime de los 27 países a la revisión del marco europeo de regulación de la Comisión.
A veces, la política europea y sus vaivenes quedan demasiado lejos de los ciudadanos. Nos importa lo que hacen nuestros políticos aquí –y tampoco
mucho- porque consideramos que eso es lo que nos afecta. Pero cuidado, porque cada vez más, los comisarios del Parlamento Europeo tienen en su mano la toma de decisiones que atañen, y mucho, a las industrias nacionales, las grandes compañías que prestan los servicios, las que fabrican los dispositivos y componentes, y, por ende, a los ciudadanos.
Viviane Reding ha demostrado ser inoperante y demagoga y tener falta de conocimiento del Parlamento Europeo. Ella y su equipo son los cerebros de ideas peregrinas como trocear a los grandes operadores nacionales en aras de una presunta competencia o crear un regulador único europeo que actúe con la maza sin respetar a las autoridades nacionales, ni diferenciar mercados ni contemplar matices.
El último informe es sesgado y falto de rigor, pero cumplió el cometido que Reding perseguía: estar en todos los medio de comunicación. Con lo que no contaba la luxemburguesa es con que cada vez más periódicos, más medios on line y más expertos reunidos en foros y blogs empiezan a dudar de sus cifras y a ver los remiendos de los datos que enarbola.
Con un odio cerval a todo lo español, una inquina absolutamente antiprofesional y unas cifras torticeras, Reding está consiguiendo los más altos hitos de la antipolítica: mofa, descrédito e indiferencia.

