Más de medio año de desacuerdos en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) ha llevado a que el consejo de gobierno de la misma decidiera disolver los dos departamentos (de Periodismo y de Comunicación Audiovisual) que forman esa facultad. La rectora, Ana Ripoll, debe nombrar ahora a una persona encargada de reorganizar el centro.Ante rencillas de este tipo en la facultad de Comunicación, en julio del año pasado, profesores de los dos departamentos del centro críticos con sus respectivas direcciones solicitaron al consejo de gobierno la división de sus áreas para crear dos nuevos departamentos.
Las posiciones de los equipos directivos que se oponían a la segregación y las de los que la defendían eran tan enconadas que hacían imposible el acuerdo. Ante el bloqueo, el órgano ejecutivo de la UAB puso un ultimátum el pasado noviembre: o la facultad encontraba una solución por consenso en el plazo de tres meses, o se impondría desde fuera.
Los esfuerzos fueron en vano, y el consejo de gobierno decidió disolver ambos departamentos y sus direcciones, y rechazó convocar elecciones para elegir un nuevo decano ante la incapacidad del actual, Josep Maria Blanco, de solucionar el conflicto.
En ambos casos, los grupos que pedían la segregación eran una minoría constituida por una veintena de profesores. Parece que las causas del conflicto en las dos áreas pasarían por diferencias personales y académicas que se remontan a los primeros tiempos de la facultad.
En el departamento de Periodismo hay, además, diferencias políticas que complican la situación. Hace muchos años que profesores de la órbita de Esquerra Republicana critican los métodos de la dirección, cercana al PSC. En la parte enfrentada, la de la dirección disuelta del departamento, hay varios profesores en la órbita socialista.
La futura organización de la facultad, y si los departamentos, finalmente, se segregan en cuatro nuevas áreas, dependen ahora de lo que decida el rectorado.

