El portavoz de la Conferencia Episcopal Española abandonará su cargo para acceder a un puesto en el Vaticano
Antonio Martínez Camino, hasta la fecha secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal española, abandonará su cargo a falta de nueve meses para terminar su mandato, para incorporarse en Roma en un dicasterio de la Curia central de la Iglesia, un cargo que lleva aparejado su elevación a la dignidad arzobispal y su "designación" implícita como el nuevo hombre de la Iglesia española en el Vaticano.

"Su marcha es inminente", aseguran tanto en Roma como en la Casa de la Iglesia de Madrid. Aún no se conoce la fecha exacta, pero todo apunta a que el padre Martínez Camino podría llegar a Roma antes de las Navidades.

Parece que el cargo que podría ocupar Camino en Roma es el de secretario de la Congregación de la Educación católica. Es decir, el ministerio romano que se encarga de la coordinación de la enseñanza católica en todo el mundo.

Otras fuentes vaticanas colocan a Camino como prefecto del Pontificio Consejo para la Familia, ocupado en la actualidad por el cardenal colombiano López Trujillo. En cualquiera de las hipótesis, el ascenso del todavía secretario del episcopado sería fulgurante, al pasar de simple jesuita a arzobispo, a solo un paso del cardenalato.

Bien preparado, inteligente y con una enorme capacidad dialéctica, el nombre del secretario general del Episcopado venía sonando insistentemente como candidato a un cargo en Roma; de hecho, el cardenal Rouco, al que asesora y cuyos documentos más elaborados redacta, siempre quiso convertirlo en obispo, aunque se lo impedía el veto de la Compañía de Jesús... y es que parece que los jesuitas no le dan permiso para que acceda a la dignidad episcopal por su ambigua situación respecto a la orden, y porque es norma de la Compañía que los jesuitas no pueden ser obispos en España, aunque sí en otros países.

Con su promoción romana, Martínez Camino deja libre el puesto de secretario general y portavoz del episcopado... y co mo no podía ser de otra manera, ya circulan nombres para sustituirlo. Los obispos que apoyan la vuelta del cardenal Rouco a la cúpula de la Iglesia apuestan por monseñor Del Río, obispo de Jerez, como secretario general. En cambio, los partidarios de la continuidad de Blázquez durante un nuevo trienio votarían como su secretario a Raúl Berzosa, actual obispo auxiliar de Oviedo.

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