Los problemas de María Teresa Fernández de la Vega con los periodistas valencianos

A la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, se le está atragantando Valencia, la circunscripción por la que se presenta a los próximos comicios, y los medios de comunicación de la región no son ajenos a dicha realidad.

La "vice" celebró hace algunos días un almuerzo privado en La Moncloa, con directores de medios de comunicación de la Comunidad Valenciana, una cita que al final se quedó muy descafeinado por culpa de la ausencia de los principales directores lo que motivó un monumental enfado de De la Vega, quien finalmente prohibió a los medios que no enviaban a su director acudir a la comida.

Cuenta El Semanal Digital que tras la habitual rueda de prensa de los viernes para dar cuenta de lo tratado en el Consejo de Ministros, De la Vega había citado a los directores de los principales medios de comunicación valencianos. Sin embargo, a la hora de la verdad fueron varias las ausencias de directivos, por lo que algunos medios decidieron enviar, en lugar de los primeros espadas, a los redactores jefes.

Parece que en un primer momento, La Moncloa aceptó la "sustitución", si bien a primera hora de la mañana del viernes y por orden expresa de Fernández de la Vega, los responsables de Presidencia del Gobierno informaron a los medios de que se trataba de una invitación nominal, "por lo que si no viene el director no cabe sustitución alguna".

Cuentan que el cambio de parecer "de última hora" por parte de los responsables del gabinete de Comunicación de la vicepresidenta y el "veto a los redactores jefes que sí tenían pensado acudir" se produjo tras el monumental enfado de Fernández de la Vega al recibir noticias de la lista final de invitados que habían confirmado su presencia, y que evidenciaba el escaso poder de convocatoria despertado entre los directores de medios.

Tal fue la indignación de la candidata socialista por Valencia que mandó dar cuenta a los distintos periódicos, emisoras de radio y de televisión de que no admitiría la entrada a La Moncloa de invitados que no hubiesen sido directamente convocados, lo que ocasionó que el anunciado almuerzo estuviese aún más desangelado de lo inicialmente previsto.

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