Lola Gil ha sido nombradanueva directora de comunicación de las Cortes de Castilla y León Lola Gil, una posicion que conoce muy bien, ya que estuvo al frente de esta misma responsabilidad durante 12 años, los primeros 4 cuando el Parlamento Regional estaba todavía en el Castillo de Fuensaldaña y los 8 restantes ya en el nuevo edificio de Villa del Prado.
Lola Gil representa una de esas trayectorias sólidas y discretas que han contribuido a profesionalizar la comunicación institucional en Castilla y León. Su nombre ha estado durante más de una década ligado a las Cortes de Castilla y León, donde ejerció como directora de comunicación durante doce años, consolidando un modelo basado en la transparencia, la pedagogía institucional y la cercanía con los medios. Su reciente regreso al cargo no solo supone una continuidad, sino también un reconocimiento a una etapa marcada por la estabilidad y la credibilidad informativa.
Gil llegó a las Cortes por primera vez en 2003 cuando el entonces consejero de Fomento José Manuel Fernández Santiago fue elegido presidente del Parlamento. Tras este periodo Lola volvió a la Junta de Castilla y León y se convirtio en la directora de comunicación de la Consejería de Cultura y Turismo en un gran periodo de 8 años, y con diferentes titulares al frente.
Los dos últimos años, esta profesional licenciada en Periodismo por la UPV, y que inició su carrera como periodista en el Diario de Soria, ha estado dirigiendo la comunicación de la Consejería de Movilidad y Transformación Digital.
A lo largo de su primera etapa al frente de la comunicación parlamentaria, Gil destacó por su capacidad para traducir la complejidad del trabajo legislativo en mensajes accesibles para la ciudadanía. En un contexto donde las instituciones afrontan una creciente demanda de claridad y rendición de cuentas, su enfoque priorizó la utilidad informativa por encima del ruido político, reforzando la percepción de las Cortes como un espacio abierto y comprensible.
Uno de los rasgos más valorados de su gestión ha sido su relación con los medios de comunicación. Lejos de una estrategia reactiva, apostó por una interlocución constante, basada en la confianza y la disponibilidad, una actitud que facilitó una cobertura más rigurosa de la actividad parlamentaria y contribuyó a reducir la distancia entre la institución y la agenda mediática regional.
El regreso de Lola Gil a las Cortes regionales se produce en un momento especialmente relevante para la comunicación institucional, donde la gestión de la reputación pública y la lucha contra la desinformación se han convertido en prioridades. Su conocimiento interno de la organización y su experiencia previa le permiten reincorporarse con una ventaja competitiva poco habitual: la de quien conoce tanto la estructura como los tiempos de la institución.
En esta nueva etapa, Gil afronta el reto de consolidar un modelo de comunicación institucional que combine tradición y modernidad; y su trayectoria sugiere que seguirá apostando por una comunicación útil, rigurosa y orientada al servicio público, reforzando el papel de las Cortes de Castilla y León como una institución accesible y relevante para la ciudadanía.

