Mathilde Favier, directora de comunicación de Dior, fallece en un accidente junto a su prometido

Mathilde Favier, directora de comunicacion y relaciones públicad de Dior ha fallecido en un accidente junto a su prometido, dejando en shock tanto a los peridistas especializados en los sectores de la moda y el lujo, como a todos los trabajadores de su compañía, que destacan que llegó a lo más alto en el mundo de la moda y las relaciones públicas, sin perder la humildad.

 

"Espero que esto sea una pesadilla y que pronto despierte"; "Me duele el corazón y tengo la mente confusa. Nada de esto tiene sentido y me cuesta entender cómo podrá tenerlo alguna vez", escribieron en sus redes sociales los hermanos Héloïse y Carlo Agostinelli, respectivamente, después de que su madre, Mathilde Favier, de 57 años y su prometido, el productor de cine Nicolas Altmayer, de 61, fallecieran en Deux-Sèvres tras colisionar su vehículo con un camión que circulaba en sentido contrario.

El codiciado puzzle del lujo francés se ha quedado sin una de sus piezas más emblemáticas desde que en su adolescencia Mathilde coqueteara con las maisons Chanel, Prada y Dior. En esta última fue la directora de relaciones públicas durante casi quince años.

Nacer en Neully-sur-Seine, el epicentro de la burguesía francesa adinerada, donde también vieron la luz Athina Onassiso Carole Bouquet, imprime cierta impronta que nuestra protagonista reflejó en su savoir faire heredado desde la cuna. Después de que su madre, la diseñadora de interiores Franç0ise Dufour se divorciara del marqués Antoine de Castellane- Novejan, con quien tuvo a Victoire de Castellane, directora artística de Dior Joaillerie, encontró la estabilidad con el director de comunicación de IBM Bruno Favier, de cuyo matrimonio nacieron Mathilde y Pauline, directora de la firma de decoración Bloom Paris.

Mathilde creció en el distrito XVI de París, una de las mejores zonas residenciales de la alta burguesía. Estudió en el Collège privé de l'Assomption-Lübeck, un centro religioso dirigido por monjas estrictas donde aprendió los valores del rigor, la disciplina y el respeto hacia el prójimo. Este colegio fue una especie de catalizador para Mathilde, ya que allí gestó su grupo de íntimas amigas que incluían a Camille Miceli (directora artística de Pucci), Emmanuelle Alt (exdirectora de Vogue Francia), la diseñadora Vanessa Seward y Carla Bruni, a quien conocía desde la infancia cuando jugaban en la arena rojiza de La Pacífica, la playa virgen de Cap Nègre (Costa Azul) y con quien solía recordar sus divertidos trayectos en bus hacia el centro de estudios. En 2008, Mathilde fue testigo de su enlace con Sarkozy.

Fue su tío materno Gilles Dufour quien la introdujo en el universo de Chanel, ya que era la mano derecha del káiser Karl Lagerfeld, para quien Mathilde, con 14 años, trabajó como becaria junto a la directora Sofia Coppola, dos años más joven. Entre sus muchas funciones estaba la de coger las agujas del suelo. Más tarde, su tío le consiguió unas prácticas en la revista Glamour y, posteriormente, fue redactora jefe de moda en Fémina Hebdo.

Tras el bachillerato cursó dos años de estudios superiores en lenguas extranjeras y continuó su formación en la elitista École du Louvre, especializada en arqueología, arte y patrimonio. Criada en un mundo de refinamiento, la riqueza de Mathilde consistía en el arte de lo simple, a pesar de haber conocido a lo más selecto de la sociedad. De pequeña la recibía el millonario mecenas Paul-Louis Weiller en la villa La Reine Jeanne, que solían frecuentar Greta Garbo, Richard Nixon y Juan Carlos I. También se reunía en los salones de la anticuaria y diseñadora de interiores Madeleine Castaing y del último gran icono del estilo de la ciudad de la luz, Jacqueline de Ribes, apodada 'el unicornio de París'.

Asimismo frecuentaba los bailes de Guy y Marie-Hélène de Rothschild en el Hôtel Lambert de París, donde en otro pasado pretérito el esteta y socialite barón de Redé organizó una de las mejores fiestas del siglo XX, el Bal des Têtes de 1956. Allí debutó en la escenografía y el vestuario Yves Saint Laurent, el último asistente de Christian Dior.

Una vez más, su tío fue crucial en su vida personal cuando a través de su confidente Lee Radziwill, hermana pequeña de Jackie Kennedy, conoció a su único marido, el millonario banquero y financiero Robert Agostinelli, el padre de sus dos vástagos con quien se casó en en 1997 en el palacio veneciano del conde Giovanni Volpi. En honor a la cuñada de John F. Kennedy, Mathilde llamó a su hija Héloïse Lee.

En 2001, Mathilde empezó su meteórica carrera en las relaciones públicas. Primero como directora de comunicación en Prada, luego creó la oficina de prensa de Miu Miu y, finalmente, recaló en Dior. Decían que tenía la mejor agenda de París, y que echaba la mano a quien se lo pidiese, ya que la humanidad era una de las mejores cualidades de Mathilde Favier, teniendo en cuenta que su madre siempre le decía a sus tres hijas que "todo el mundo hace pis por el mismo sitio".

Viajaba por todo el mundo destilando elegancia y recibía a la crème de la crème de Hollywood en la sede central de Dior en la Avenue Montaigne de París, donde Marlene Dietrich pasó las últimas décadas de su vida. Allí vestía para las mejores alfombras rojas del mundo a Céline Dion, Emma Stone o Marion Cotillard.

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