Un estudio concluye que las acciones con impacto social no se comunican de forma adecuada

El informe de 2026 del Observatorio de la Comunicación Responsable (OCARE) refleja que la relación entre empresas y periodistas se ha vuelto menos cercana y que ciertas organizaciones muestran temor ante la posibilidad de un daño reputacional por asumir posturas sobre asuntos potencialmente controvertidos, un contexto de cautela que influye directamente en la forma en que se manejan y difunden las iniciativas de responsabilidad social en el ámbito corporativo.

 

Según OCARE, cerca del 70 % de los profesionales de la comunicación considera que las acciones con impacto social apenas se transmiten o no reciben suficiente difusión en los medios, un dato que proviene de la investigación deniinada "La comunicación corporativa con impacto social: una visión de profesionales de agencias y corporaciones", donde se recopilaron percepciones y experiencias de especialistas que trabajan tanto en agencias de comunicación como dentro de las propias corporaciones.

El estudio indica que la falta de visibilidad de las iniciativas sociales constituye un reto relevante para el sector, y el observatorio detalla que más de la mitad de los encuestados identifica dentro de las empresas dos obstáculos principales para comunicar eficazmente proyectos con impacto social: la carencia de involucración de los altos directivos y la asignación insuficiente de recursos económicos.

Estas limitaciones actúan como frenos en el desarrollo de estrategias comunicativas amplias que posicionen y expliquen el alcance social de las actividades corporativas.

Según el informe, los expertos señalan que la transparencia y el liderazgo activo resultan elementos fundamentales para el avance de la comunicación responsable, de manera que el 64 % de los profesionales consultados destaca que es imprescindible que las empresas muestren de forma más clara sus propósitos y resultados en materia social.

El estudio apunta también a la importancia de avanzar hacia alianzas estratégicas que permitan dotar de mayor credibilidad y alcance a las campañas, superando la visión aislada y segmentada que suele imperar en la actualidad.

Entre las transformaciones consideradas clave, los consultados proponen que las áreas directivas reconozcan la comunicación sobre responsabilidad social como una cuestión estratégica e integren esa visión a sus planes de negocio globales.

De acuerdo con el informe, sería recomendable implicar a profesionales del ámbito creativo y de diseño en la generación de mensajes, con el fin de captar la atención del público y lograr que los mensajes sean percibidos como relevantes y actuales.

Una de las líneas de acción consiste en humanizar los mensajes y adaptarlos al contexto de las audiencias, priorizando no solo la temática, sino también el canal a través del cual se transmite la información. Asimismo, el informe avala incrementar campañas centradas en impactos concretos y que respondan a preocupaciones reales del entorno de la organización, ampliando el alcance más allá de los canales tradicionales.

El estudio también detecta un retroceso en el contacto directo y cotidiano entre organizaciones y periodistas, una distancia, que puede afectar la comprensión pública sobre las iniciativas sociales, además de limitar las posibilidades de colaboración y contraste de información.

Según señala el informe, muchas organizaciones prefieren rehuir posicionamientos claros sobre temas complejos por temor a posibles consecuencias negativas para su imagen, lo cual limita el debate y la profundización en los desafíos sociales actuales.

El Observatorio de la Comunicación Responsable expone que el fortalecimiento de alianzas entre las empresas y los diferentes actores de la comunicación podría ayudar a mejorar la transmisión de contenidos e incentivar una cultura basada en la transparencia.

Las recomendaciones del informe incluyen aumentar la inversión en comunicación responsable, reforzar el liderazgo de los equipos directivos en este ámbito y fomentar la participación de los empleados y colaboradores en la creación y difusión de los mensajes.

OCARE concluye su análisis señalando que el futuro de la comunicación con impacto social depende tanto de la innovación en los formatos comunicativos como del compromiso real y tangible de las empresas con la sociedad.

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